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Escrito por Antonio   

 

Matrimonio Arnolfini

Analizar una pintura


                                Es difícil establecer unos parámetros comunes a todas las obras pictóricas para lograr un adecuado comentario artístico, no obstante, es posible anotar ciertos aspectos que nos permitan realizar un trabajo relativamente exitoso. Puntos que pueden ser variados, refundidos o ampliados en la medida que la obra, la época,... lo requieran. Partiremos, así, del siguiente esquema de estudio:

  1. Identificación [título, autor, fecha en que se pintó, época a la qué pertenece, arte, material, museo, medidas, ...
  2. Descripción de la obra
  3. Aspectos técnicos [ líneas, volúmenes, espacio, color, luz, estructura compositiva]
  4. Características que permiten encuadrarla en un estilo, en una época
  5. Aspectos sociales, simbólicos, históricos.

Matrimonio Arnolfini
Jan Van Eyck
1434
Arte gótico tardío
Pintura al óleo sobre tabla
80 x 60
National Gallery. Londres


                               El primer plano lo ocupa una pareja vestida ricamente en una lujosa alcoba con la mano de ella superpuesta a la de él, a sus pies un perro y unos zuecos. El tocado con un gorro, viste una capa de terciopelo, forrada de piel de animal (nutria o marta). Ella sobre una camisa azul, un vestido verde claro con una cola artísticamente doblada sobre el suelo de madera, el brazo izquierdo reposando sobre un abultado vientre que parece albergar un embarazo. Asimismo, su cabeza envuelta en un velo blanco. A la derecha el lecho, de rojas colchas y rojas cortinas. Una alfombra, unas chanclas, un cabezal decorado artísticamente, un espejo, un rosario. Del techo cuelga una araña con una única vela y a la izquierda una ventana, bajo ella un pequeño mueble, en el atril y sobre el mueble se ven frutas.

                                La línea dinámica, traza los objetos pero se difumina sobre colores vivos que llaman nuestra atención. A la derecha un verde claro, envuelto en rojo, a la izquierda colores más oscuros: el vestido de él, las sombras proyectadas desde el suelo, el rincón o el techo oscuros que enmarcan la luz natural que proviene de la ventana y se dirige hacia el lecho, en este se proyecta una sombra, la de la mujer. Luz pues natural. En el suelo, al pie del matrimonio hay luces y sombras y nos percatamos, a través del reflejo en el espejo de otra ventana, junto al pintor que realiza la obra.

                               La obra tiene cierta controversia en cuanto a su adscripción a una época, algunos la sitúan a finales del gótico, otros en el Renacimiento. Por fecha (1434) parece más propio del primero, puesto que, si el renacer clásico proviene de Italia, sus grandes pintores del Quattrocento, como Botticelli, pintarán sus obras maestras allá por los años de 1470. Características góticas no le faltan: el dibujo dinámico, los colores vivos, el sentimiento religioso aunque impregnado de pequeños símbolos profanos, los detalles, la atención a las cosas menudas, el nacimiento del retrato que pretende presentar a los individuos, individualizar.

                               Los aspectos sociales, históricos y simbólicos es lo más sabroso del cuadro. La obra esta repleta de pequeños detalles que nos hablan de otra época.

                                Él es un burgués rico como demuestran las frutas mediterráneas del atril y la cómoda, productos difíciles de conseguir por su precio; la vestimenta de los desposados, no solo la materia prima, sino, incluso, los plegados en el suelo dan idea de la ayuda de una criada; el cabezal de la cama, ricamente labrado; la araña que cuelga del techo; la alfombra, el rosario,... todos ellos símbolos de riqueza. El suelo, no son las relucientes baldosas de un palacio, los zuecos de él reforzados son para andar por las calles, la estrechez de la habitación. Todo esto sitúa a Giovanni Arnolfini como un burgués rico, pero no dentro de la aristocracia.
                                Sabemos que Brujas era una próspera ciudad enclavada en el mar del Norte que basaba su economía en el comercio y en la industria textil. Este inmigrante italiano hubiera, en su tierra, podido vivir en un palacio, pero en la Brujas del s. XV, solo era posible a la nobleza.

                                Al fondo, sobre la pared, cuelga un espejo, adornado con diez medallones que representan las estaciones del Vía Crucis. En el espejo, los esposos de espalda y el pintor, técnica que será utilizada años más tarde por Velásquez (Las meninas). El espejo es símbolo de pureza, el rosario, su lado, sugiere la obligación de la novia de ser virtuosa y devota.

                                En el candelabro solo luce una vela, símbolo de la omnipresencia de Dios, y costumbre medieval que pensaban estimulaba la fertilidad de la pareja.

                                Zapatos en suelo, los de ella, rojos, junto la cama, los de él, alejados, en mi primer plano. Ambos descalzos, pues en aquel tiempo se pensaba que pisar el suelo descalzos aseguraba la fertilidad.

                                 El perro como símbolo de fidelidad.

                                 Sobre el espejo la firma que dice: "Johannes de Eyck fuic hic 1434 (Jan Van Eyck estuvo aquí en 1434). El artista además incluye su imagen en el espejo. Los genios comienzan a firmar sus obras y cobrar por ellas. La firma no se lleva a cabo en una esquina, más o menos disimulada, está justo en el centro; podría ser la firma del testigo nupcial. 
                                                

                                En el cabecera de la cama se ve la talla de una mujer con un dragón a los pies. Es probable que sea Santa Magdalena, patrona de los alumbramientos, cuyo atributo es el dragón; pero la escobilla que hay al lado también hace suponer que es Santa Marta, patrona del hogar, que comparte idéntico atributo.

                                 Llegamos a los esposos. Él, de manos blancas y bien cuidadas. No trabaja con ellas. De hombros estrechos indican que no necesita la fuerza para imponerse.Su mrada parece fría y calculadora. Tal vez fuese Giovanni di Arrigo Arnolfini, gobernador de finanzas de los duques de Borgoña y del rey de Francia, que se casó con  Giovanna Cenami, hija de un banquero italiano. Así, pues, se trata de un comerciante, no solo en mercancías, sino también en dinero. Los italianos ejercían en esas épocas el monopolio sobre los bancos europeos.
                                 Giovanna lleva un vestido verde – el color de la fertilidad -, pero no está en cinta, su postura se limita a resaltar el vientre  subiendo el vestido por la cintura con su mano izquierda. Es más, se sabe que el matrimonio no resultó como se esperaba, no tuvieron hijos y años más tarde Giovanni fue llevado a los tribunales por una amante.
                                 La cama simboliza el lugar del principio y fin, donde se nace y muere y su el color rojo representa la pasión.
                                 La mano de ella sobre la de él está situada justo en el centro del cuadro, lo que le da un significado especial. La cola del vestido recogida, el con la mano derecha levantada como un juramento. Todo parece indicar un enlace matrimonial del que el pintor sería el testigo.
                               Al fondo, detrás de la mano de la mujer, una talla que forma parte de un banco situada junto a la pared del fondo y revestido de una sabana roja, esa talla nos recuerda a las gárgolas góticas de las catedrales.

                               Este cuadro, en definitiva, aúna la idea religiosa del matrimonio, la superstición popular y un gran número de detalles -de cosas menudas-, con el retrato de un rico matrimonio burgués del s.XV.